LA SEGUNDA GENERACION DE ASTRONOMOS ESPAÑOLES DEL SIGLO XVIII

LA SEGUNDA GENERACION DE ASTRONOMOS ESPAÑOLES DEL SIGLO XVIII: VICENTE TOFIÑO:

El ejemplo en pro de la ciencia española en general y de la Astronomía en particular, que dieron Juan y Ulloa dio sus frutos. Jóvenes aventajados siguieron su ejemplo y los maestros pronto tuvieron discípulos. Uno de ellos —Tofiño— destacó con luz propia en la segunda mitad del siglo. De él nos ocuparemos seguidamente. Vicente Tofiño y San Miguel, nació en Cádiz el 6 de septiembre de 1732 y después de una accidentada  carrera militar en la que pasó por la Guardia Real y la Infantería de Línea, fue elegido por Jorge Juan en 1755 para ocupar una cátedra como profesor de matemáticas en la Academia de Guardiamarinas, que entonces se encontraba en el castillo de la Ciudad Vieja de Cádiz y cuyo director era Godin (vid. supra).
   

Como ya sabemos, la labor del director y académico francés no fue ni lúcida ni lucida. Pocos años después de su muerte y tras un breve periodo en el que la dirección de la academia estuvo a cargo de Pedro Winthuisen (el oficial que había acompañado a Ulloa durante la observación del eclipse de 1778), en el que el centro se trasladó a San Fernando (1764), Tofiño fue nombrada a su vez como regidor de la misma en 1768. Por entonces tenía 36 años y se encontraba en el auge de sus facultades y experiencia.
    Aparte de su meritoria labor de profesorado (que no abandonó a pesar del cargo) aquí nos interesa su faceta de astrónomo. Como ya sabemos, en el momento de hacerse cargo Tofiño de la dirección de la academia, las observaciones en el observatorio de Cádiz habían disminuido considerablemente hasta cesar y las prácticas de los cadetes no se realizaban hacía mucho, entre otras cosas por la distancia del observatorio a la academia, toda vez que el primero quedó en su emplazamiento originario del torreón del viejo castillo gaditano, cuando ésta se trasladó a San Fernando.
    Ello no había sido óbice para que Tofiño, por su cuenta y durante aquellos años que precedieron a su nombramiento como regidor del centro, no realizara algunas observaciones especiales, como la del eclipse anular de sol de 1 de abril de 1764 o la del paso de Venus por el sol de 3 de junio de 1769. Sobre este último evento, el famoso astrónomo y académico francés Joseph Jérôme Lalande , comenta en la introducción en su tratado de Astronomía: “l´observatoire de la Marine a Cádix es tres solide, tres comode et garni de tres bons instruments. Mr. Tofiño de San Miguel, directeur de l´academie de Marine y a observé le pasage de Venus en 1769”

Respecto a dicho fenómeno, que hemos reconstruido por ordenador, sabemos que la observación desde Cádiz fue crítica si tenemos en cuenta, que a esa latitud se produjo en el momento del ocaso. Luego, ya de director, Tofiño ordenó reanudar las prácticas y los cadetes (con su regidor al frente) cruzaron muchas veces la bahía de Cádiz en barca para acudir a las observaciones dirigidas por Tofiño. De estas prácticas salió un buen plantel de marinos-astrónomos que formaron lo que denominaremos la tercera generación (Vargas Ponce, Mazarredo, Alcalá Galiano) y que le ayudarían en la ingente labor que acometió a partir de 1778: cartografiar las costas de España, resultado práctico del esfuerzo teórico y el buen hacer astronómico de los Juan, Ulloa y otros.

Lo más destacable de esta actividad fueron las observaciones que Tofiño (acompañado de José Varela Ulloa entre otros) realizó entre 1773 y 1776 y que luego serían publicadas en dos volúmenes.
    Tofiño debía ser muy riguroso en la metodología si tenemos en cuenta la observación que apunta en el prólogo de sus diarios: “Aseguramos haber procedido en las observaciones con la más sincera verdad, persuadidos a que en este asunto, cualquier artificio o falta de buena fe, lejos de contribuir al progreso de la Astronomía, producirá en ella una confusión muy perjudicial.”


    Lo más destacable de esta campaña en los setenta del XVIII fue, en primer lugar, la puesta a punto de los instrumentos del observatorio, que por desuso estaban desajustados. Así, lo primero que se hizo fue rectificar el calado del cuarto de círculo mural, lo cual se ve reflejado en numerosas anotaciones del diario de observaciones, en el que Tofiño registró las correcciones efectuadas en dicho instrumento.

A la par que ajustaban los aparatos, Tofiño y Varela realizaron también un programa continuado de astrometría. Como dice González:

“determinaron el mediodía por alturas correspondientes de sol, los tránsitos de sol luna y planetas  por el mural y observaciones para determinar las posiciones de las estrellas, eclipses de satélites de Júpiter u ocultaciones de estrellas por la luna ."

Las observaciones para la determinación del mediodía por alturas correspondientes y las de tránsitos del sol por el meridiano fueron esenciales, tanto para la determinación de los errores del cuarto de círculo mural, como para la determinación y conservación de la hora. Por otro lado la observación de los tránsitos de la luna, de planetas y de estrellas por el mural, buscaban la determinación precisa del instante del paso del astro por el meridiano y de la distancia cenital, para poder obtener de esta forma las coordenadas celestes utilizadas por los astrónomos para situar los astros en la esfera celeste (ascensión recta y declinación) Todas estas observaciones se realizaron con el cuarto de circulo de Bird.”

Esta preocupación de Tofiño por elevar el rango de la ciencia española, encontró pronto eco en el extranjero (ya vimos el precedente de la cita de Lalande) y ello supuso que muchos científicos extranjeros pasaran a observar a Cádiz como por ejemplo Borda que antes de emprender una expedición a Canarias a medir la longitud del pico del Teide con precisión, realizó una visita al observatorio y observó con Tofiño . También el zar de Rusia se interesó y envió algunos cadetes que estudiaron en la famosa academia. Tofiño, pues, como había ocurrido con Ulloa, fue pronto reconocido por los científicos europeos y nombrado académico fuera de nuestras fronteras. En París, por ejemplo, era correspondiente de la de Ciencias, con cuyos miembros intercambiaba información científica. En efecto: existe una carta del embajador de España en París de 30 marzo de 1792 al Secretario de Estado de Carlos IV, conde de Floridablanca, en la que le envía dos extractos de observaciones astronómicas y físicas hechas en el Observatorio Real de París y ofrecidas por Cassini a Ulloa y Tofiño. 

El fin de siglo: las realizaciones

A  partir de 1789, y como ya se ha aludido brevemente, la teoría se convirtió en utilidad práctica y las observaciones y cálculos, efectuados con enorme esfuerzo por las dos primeras generaciones de astrónomos españoles, dieron su fruto.

La Cartografía española de fines del XVIII

En efecto: en 1783, firmada la paz de Versalles tras la guerra contra Inglaterra (1779-83) en la que Vicente Tofiño participó en labores de sondeo de la bahía de Algeciras previas al ataque a Gibraltar, al esforzado astrónomo, que por entonces ya era capitán de navío y estaba a punto de ascender a Brigadier de la Real Armada   al año siguiente, se le encargó desde la Corte una labor ingente: el sondeo y demarcación de todos los puertos de España, tarea que realizó entre 1783 y 1788. El resultado fue el famoso Atlas Marítimo de España, obra que puede considerarse el punto de partida de la moderna cartografía española. El Atlas, obra maestra y una auténtica joya bibliográfica, se puede considerar también el colofón, la realización práctica de los esfuerzos de cálculo y observación durante décadas, de dos generaciones de astrónomos en los dos últimos tercios del siglo XVIII.En esta magna obra, Tofiño estuvo auxiliado por varios de sus discípulos entre los que destacaron Vargas Ponce, Alcalá Galiano, y Mazarredo. El primero realizó numerosos viajes de exploración, algunos de los cuales publicó  y el último destacó en múltiples campos en el ramo naval; como astrónomo se le debe la fijación de la longitud de Madrid en 1794. 

El Observatorio de la Marina de San Fernando

Precisamente estas mediciones, como la que realizó Mazarredo en Madrid, iban encaminadas a fijar, con el establecimiento de un Observatorio de Primer Meridiano, el origen de longitudes para la cartografía española. Se decidió por entonces (década de los 90)que este sería el de San Fernando Cádiz, por ser la bahía gaditana el principal puerto de conexión con el importante comercio americano. Esta fue la causa del proyecto del Observatorio de San Fernando que se construyó en dicha ciudad en 1798, después de haber sido aprobado el proyecto del marqués de Ureña (habiéndose desestimado uno de Tofiño). En efecto: tras su construcción y las oportunas mediciones de de la lomgitud de San Fernandose sustituyó al meridiano del pico del Teide en Canarias por el de la ciudad gaditana, como meridiano origen   para la cartografía española de parte del siglo XIX, hasta que se generalizó el uso del de Greenwich, tras la normalización universal establecida por el congreso de Washington de octubre de 1884. Con la inauguración del Observatorio de la Marina de San Fernando, además, se reunía por fin en un solo lugar, la escuela de Guardamarinas y el centro astronómico, solucionando los graves inconvenientes que durante medio siglo supuso el traslado de los cadetes al viejo torreón de la Ciudad Vieja gaditana, para realizar sus prácticas de astrometría.

http:www.terra.es/personal/jterron/axviii_6htm