EL DESASTRE DEL 98 EN CADIZ

EL DESASTRE DEL 98 EN CADIZ

Hace ahora 100 años la guerra con Estados Unidos supuso la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y otras islas menores. En la Península el Desastre (con mayúsculas), y la venta forzada a Alemania de las islas Marianas, Palaos y Carolinas en 1899, provocó numerosas convulsiones y problemas en los años siguientes, agrupándose muchos intelectuales en la Institución Libre de Enseñanza de Gines de los Rios
Para Andalucía, y especialmente para  Cádiz, fue la puntilla que agravaría su ya delicada economía que padeció también como nadie la independencia de la América Hispana continental a principios del siglo XIX. Muchos fueron los andaluces que allí quedaron para siempre


"Con el cese de hostilidades los gaditanos a través de su puerto, del que en otros tiempos lejanos, ya borrosos en el recuerdo, zarparon galeones con expediciones de conquista, colonización y misionerismo, van a estar contemplando, casi a diario, durante unos dos años, los horrores de la guerra, del desastre y de la retirada colonial. La consternación general por la derrota se va a ennegrecer todavía más por las noticias de los muertos enterrados en las islas, la llegada de los repatriados con pocos heridos pero muchos de ellos enfermos, los prisioneros que no retornan, las manifestaciones de los repatriados reclamando ayuda. (...)

Muchos fueron los soldados que permanecieron para siempre en las islas al sorprenderles la muerte durante la contienda. Solamente en Cuba recibieron sepultura unos 80.000 que, sumados a los enfermos que fueron repatriados y que muchos de ellos fallecieron en el trayecto o en la metrópoli, concretamente en Cádiz, superaron los 100.000. Sin embargo, la causa del fallecimiento no fue la bala o el mortero, que hubiera sido lo propio en esta guerra colonial. Las principales motivaciones hay que buscarlas en las enfermedades derivadas de un medio inhóspito y poco acogedor para una tropa habituada a climas templados. Por eso, los más contumaces y corrosivos fueron los virus y las epidemias antillano-tropicales como el paludismo, la disentería, la fiebre amarilla, la malaria y el "asma palúdico". Si reducimos aquellas escalofriantes cifras a porcentajes matemáticos, se puede deducir que, por encima del 50%, las fuerzas militares llevadas a Cuba sufrieron baja por motivos de enfermedad derivada del medio geográfico, y tan sólo un 5%, unos 10.800, se debieron a causas bélicas. (...)

Esta breve historia, sobre el noventaiocho en la ciudad de Cádiz, la hemos leído en unos testimonios vivos y directos, encontrados en la biblioteca del Casino Gaditano, que habían sido recogidos puntualmente, día tras día, y caso tras caso, desde la primera semana de Noviembre de 1898, en la que llegaron a Cádiz los primeros repatriados de Cuba, hasta julio de 1899, en cuyo mes la casi totalidad de soldados convalecientes reciben el alta médica regresando a sus hogares. (...)

Las primeras llegadas de soldados desde los lejanos frentes son acogidas con muestras de cariño, siendo recibidos por las primeras autoridades, concretamente por el gobernador militar de la plaza, duque de Nájera, que les da la bienvenida al hogar patrio, a los 2.609 pasajeros que, a bordo del Buenos Aires, pisan la tierra que les vio partir hace algunos años. Son albergados en los cuarteles de Alava y Pavía, en el Castillo de San Sebastián y en las bóvedas de Santa Elena. La estancia en Cádiz es breve, un par de días para un primer respiro después de una dura guerra, extenuante por el clima y llena de frugalidad e indigencia. Tras el rápido descanso son montados en trenes para usos militares que parten hacia distintos lugares de la Península. En cambio los enfermos permanecen en la ciudad, en quellos centros o instituciones benéficas preparados con urgencia para atenderlos. La mayoría de ellos son internados en el Hospital Militar, Hospital de San Juan de Dios y el Cuartel de San Fernando en la playa de la Caleta, habilitado para gran enfermería. También participan en esta ayuda humanitaria el Sanatorio de la Victoria de El Puerto de Santa María, la Cruz Roja en Jerez, El Puerto y Cádiz, y la Fundación González Soto, de Sanlúcar de Barrameda, para soldados heridos."


BIBLIOGRAFIA:
MILLAN CHIVITE, José Luis. "Cádiz Siglo XX, Vol. IV. Ed. Sílex, Madrid 1993.