Los
molinos de mareas, tal como su nombre indica se mueven al aprovechar la fuerza
producida por la caída de agua provocada por los desniveles causados por las
mareas. Por ello estos molinos, necesitan para su instalación de lugares con un
trazado en el litoral con recortes, que permitan con relativa facilidad la
construcción de presas, que encierren en su interior amplios embalses. El
vaciado de estos embalses durante la bajamar originará una fuerte corriente de
agua que moverá el rodezno del molino.
En
esencia estos molinos tienen un funcionamiento similar al descrito para los
molinos de agua movidos por los ríos, lo único que varia es el mecanismo
motor.
El
lugar de ubicación de estos molinos se elegía buscando un amplio entrante
costero, que se llene con la pleamar y quede completamente libre en la bajamar.
Se construía entonces un muro de mampostería que hiciese las funciones de
dique, en el que se colocaba una compuerta abatible que se abre automáticamente
cuando empieza a subir la marea y se cierra en cuanto empieza a bajar. De esta
manera conseguimos almacenar una gran cantidad de agua, la cual evacuamos a través
de las compuertas de los molinos, encauzada por unos abocinamientos hacia unas
canalizaciones angostas, los saetillos, que hacen que el agua coja gran
velocidad, así la hacemos incidir de forma tangencial sobre los alabes del
rodezno haciéndolo girar junto con los demás mecanismos del molino, de forma
similar a como ocurre en los molinos de río.
Cuando
se vuelve de nuevo a la bajamar se cierran las compuertas de los molinos y se
comienza de nuevo el ciclo. Como se puede observar este tipo de molinos trabaja
de forma intermitente durante periodos cíclicos de seis horas coincidiendo con
las mareas.
Los
muros de cierre del embalse se realizan en fábrica de piedra, con una esmerada
ejecución de cantería, por lo que este tipo de trabajos se solía encargar a
oficiales altamente cualificados. Se hacían con la suficiente anchura para que
permitieran el paso por encima de carros y caballerizas, y la longitud dependía
del ancho del entrante por donde se procedía al cierre.
En
el centro de este muro o en uno de los extremos, según las circunstancias
topográficas del terreno y del lugar adecuado donde fuese mayor el
aprovechamiento del flujo de las mareas, se construía el edificio del molino.
Este solía ser de dos plantas, una situada por debajo del nivel del agua de la
presa y abierta al mar a través de unos grandes arcos y protegida por un muro
exterior de piedra en donde iban alojados los mecanismos de rotación de los
molinos, y la otra aproximadamente al mismo nivel del agua y en la que iban
ubicados los mecanismos de molienda. En algunas ocasiones había en este
edificio una tercera planta que servía de vivienda para el molinero.
En
la costa asturiana y mas concretamente en algunas de sus rías se construyeron
molinos de mareas, en la actualidad aun se pueden ver restos de los antiguos
diques. En la ría de Villaviciosa aun se conserva en bastante buen estado la
infraestructura hidráulica (dique, compuerta, embalse, etc.) de uno de estos
desaparecidos molinos.
http://www1.uniovi.es/asturias/ferrerias/molinos.html
Antiguo Molino de Mareas de Zaporito.

Edificio actualmente en ruinas que debería ser recuperado por su interés histórico.

Molino de Rio Arillo
Diario de San Fernando
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Cultura
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Hallan varios símbolos en uno de los arcos
del puente Zuazo
C.Bonet
SAN
FERNANDO. Una pequeña cruz con un anillo hueco en su centro y una especie de
escudo con lazos simétricos han sido descubiertos en uno de los arcos del histórico
puente Zuazo.
Estos símbolos tallados en piedra han sido hallados por el
artista isleño José Luis Tellado mientras realizaba la grabación de un
documental sobre los monumentos más emblemáticos de la ciudad para una
televisión local. Tellado encontró estos relieves sobre el arco diminuto que
mira hacia las baterías de Santiago y Concepción, en dirección a Chiclana, y
en la orilla más cercana a Puerto Real.
Uno de los hallazgos se trata de una cruz que se alza sobre
una base poligonal y su centro la forma un anillo hueco. Su travesaño se
encuentra rematado por pequeñas esferas y la base principal se compone de
varios cuerpos rematados por diminutas esferas sobre sobresalto. Su estado de
conservación, según asegura Tellado, es óptimo teniendo en cuenta el propio
estado del puente.

También ha localizado en el lado contrario de este mismo
arco una especie de escudo con lazos simétricos, cuya parte superior se asemeja
a una lira que termina en sendos capullos florales. Y en la bóveda del arco
central ha descubierto varias inscripciones realizadas mediante un proceso de
talla muy cuidado y fino, así como una marca en forma de punto estrellado de
hasta doce brazos.
De la existencia de estos símbolos no tenían constancia
en el Museo ni en el Archivo Municipal. El responsable de éste último, José
Luis López Garrido, opina que estos relieves pudieron haberse colocado en el
puente en algunas de las reconstrucciones que se ha llevado a cabo en el mismo a
lo largo de su historia.
ESTRUCTURA
DE UNA SALINA
Todo esto hace que muchas fincas salineras sean abandonadas y origina un grave
deterioro de la zona que se va colmatando debido a la sedimentación de lodos en
suspensión así como a la cristalización salina que de forma espontánea se
sigue produciendo. Salvo zonas concretas del Parque, próximas al mar, donde los
flujos mareales son importantes e impiden esta colmatación, el deterioro en las
zonas alejadas y sobre todo en zonas próximas a las poblaciones era muy
importante.
A mediados de los años ochenta la acuicultura viene a paliar en gran medida esta situación, comienza una restauración de antiguas salinas, adaptándolas a la acuicultura, y de nuevo la lámina de agua del parque se hace patente reinvadiendo zonas que se habían convertido en un “polvero”, según el léxico local.
Este alambicado sistema que constituyen los caños, junto con las templadas temperaturas, la buena iluminación y la abundante productividad de las aguas interiores la hacen una zona ideal para la reproducción de muchas especies piscícolas, tales como: Doradas (Sparus aurata), Robalos (Dicentrachus labrax), Lisas (Múgilidos), Lenguados (Solea senegalensis), Sargos (Diplodus sargus). Además de favorecer la diversidad de otras muchas especies marinas: moluscos como almejas (Venerupis pullastra, Ruditapes decussatus, Glycimeris gaditanus, Venus verrucosa), y los que en la zona le denominan Berberecho (Cerastoderma edule), Verdigon (Cerastoderma glaucum), Coquinas de fango (Scrobicularia plana). Ostiones (Cassostrea angulata), Cañaillas (Murex brandaris), Coquinas de arena (Donax trunculus), Chirla (Chamelea gallina), Lapas (Patella vulgata), Muergos ( Ensis siliqua y ensis). Crustáceos como: La Boca de la Isla ( Uca tangeri), Camarones (Palaemon serratus), Cangrejos (Eriphia verrucosa, Carcinus maenas, Liocarcinus arcuatus). Así como una importantísima variedad de otros grupos taxonómicos entre los que cabría destacar: El Carajo de mar (Stichopus regalis), Gusanas y Miñocas ( Perinereis diversicolor), etc.El humedal que constituye el Parque Natural de la Bahia de Cádiz es una de las zonas más importante de España desde el punto de vista de la avifauna, limícolas tales como: Correlimos (calidris alba y alpina), cigüeñuelas (Himantopus himantopus), Avocetas (Recurvirostra avosseta), Ostrero (Haematopus ostralegus), Chorlito gris (Pluvialis squatarola), Chorlitejos (Charadius dubius, hiatícula y alexandrinus), Agujas (Limosa limosa y lapponica), Alcaravan (Burhinus oedicnemus), Archibebe (Triga totanus), Zarapito real (Numenius arquata), Andarrios (Actitis hypoleucos), Vuelvepiedras (Arenaria interpes). Gaviotas como: Gaviota reidora (Larus rudibundus), Gaviota Patiamarilla (Larus cachinnas), Gaviota sombria (Larus fuscus), Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus). Pagaza piconegra (Galochelidon nilotica), Golondrinas de mar o Charranes ( Sterna hirundo, sandvicensis y albifrons), Fumarel Común (Chlidonias niger). Ictiofagas como: Garcetas (Egretta garzetta), Garza Real (Ardea cinerea), Cormoran (Phalacrocorax carbo). Varios tipos de anátidas como: Anade Real (Anas platyrhincos), Anade Silbón (Anas penelope), Tarro Blanco (Tadorna tadorna), Negron Común (Melanitta nigra), Serreta Mediana (Mergus serrator), Polla de Agua ( Gallinula chloropus), Zampullín Chico (Tachybaptus ruficollis), Somormujo Lavanco (Podiceps cristatus). Flamencos (Phoenicopterus ruber), Espátulas (Platalea leucorodia), Aguilas Pescadoras (Pandion haliaetus), Milanos Negros (Milvus migrans). Y muchas otras aves más o menos pelágicas como: Pardela Pichoneta ( Puffinus puffinus), el Alcatraz (Sula bassana), el Paiño Común (Hydrobates pelagicus), y un sin fin de aves migratorias que aprovechan el humedal del parque Natural de la Bahia de Cádiz como zona de aprovisionamiento, descanso y paso antes sumergirse en la corrientes eólicas del Estrecho de Gibraltar. En los pinares del Parque cabe destacar la presencia de Camaleones (Chamaeleo chamaeleon), especie en peligro de extinción y en clara regresión en la zona.
La flora del Parque se corresponde con la propia de lugares hialinos: Sapina (Arthrocnemum fruticosa), El salado (Limoniastrum monopetalum), El Armajo (Salicornia perenne), las plantas propias de arenales playeros como el barron (Ammofila arenaria) Spartina maritima, Eryngium maritimum, en las salinas son típicos y muy apreciados los espárragos salineros (Asparagus officinalis). Existen en el parque un par de masas arbóreas de pinos (pinus pinea y halepensis) que merecen la pena, El pinar de la Algaida y el pinar del Coto la Isleta (declarado Paraje Natural dentro del parque) en Puerto Real y Chiclana respectivamente. Y próximo al arsenal de la Carraca en San Fernando una pradera singular de Zostera marina.
La antiquísima presencia de asentamientos humanos en la bahia de Cádiz, consecuencia del importante valor estratégico y defensivo de estas tierras, nos han legado restos fenicios y romanos entre los que cabe destacar el acueducto, hoy al descubierto a la entrada a San Fernando por la Nacional IV, así como innumerables restos de fortificaciones y edificaciones militares, se conservan los baluartes próximos al caño de Sancti-Petri, a la entrada a San Feranando, entre ambos el real Carenero a orillas del Caño de Sancti-Petri, y en la punta del Boquerón la bateria de Urrutia. Cabe destacar también el antiguo puerto situado en el Caño del Trocadero, en Puerto Real, a la entrada de Cádiz por el Puente carranza que atraviesa la Bahía. Es importante reseñar por último que el castillo de Sancti-Petri, situado en un islote frente a la abertura sur del caño del mismo nombre, se asienta sobre restos fenicios y romanos, muy probablemente sobre antiguos y sucesivos templos.
De gran tradición en la zona son los excelentes vinos de la comarca procedentes de las bodegas de Chiclana y El Puerto de Santa Maria, la tradición y costumbres gastronómicas de la zona se completa con los excelentes platos de pescados y mariscos del entorno.
Entre las fiestas locales destacan sus carnavales, ampliamente representados en todas las poblaciones de la bahía, si bien son de fama internacional los de Cádiz. En el resto de ciudades que componen el Parque destacan también sus ferias de primavera-verano.
http://www.geocities.com/Athens/9502/historia.htm
PUENTE DE UREÑA
Cuando
se pensó en aglutinar a los
miembros de
la Armada en la zona norte
de la ciudad surgió la necesidad
de unir mediante canales la población todavía
en proyectos con el Arsenal de la Carraca. Para la
comunicación por tierra entre ambas zonas
se hacia necesaria la construcción de un puente.
A ello se dedicó el entonces
director de las obras de la población, el Marques
de Ureña.
El
puente que en la actualidad ha quedado en seco, es de un solo arco rebajado
"de 68 pies de cuerda o luz,
por 17 de sagita". Los planos que lo
configuran caen inclinados desde el vértice.
El pretil que protege el camino
se adorna con unos remates en sus extremos v
en su parte central.
Desde su construcción es conocido como
Puente de Ureña, en honor a su autor,
arquitecto a quien
tanto debe la ciudad de San Fernando.