EL CUERPO DE PILOTOS EN LA ARMADA

EL CUERPO DE PILOTOS EN LA ARMADA

Creación y academias:
A mediados del siglo XVIII, al incrementarse las fuerzas navales y el comercio marítimo, Fernando VI, para mayor seguridad, prosperidad y mutua unión de las posesiones ultramarinas, crea el Cuerpo de Pilotos de la Armada, bajo el gobierno, régimen y estatutos prescritos en la Ordenanza Naval de 1748. El Cuerpo tenía consideración y derechos militares. Ejercían sus funciones en los bajeles de guerra, bajo las órdenes de los comandantes y oficiales respectivos. En tierra ocupaban sus componentes destinos de vigía y otros propios de la profesión, destacándose muchos en trabajos hidrográficos y de cartografía. Decían las citadas ordenanzas: «El gobierno y dirección del Cuerpo de Pilotos de la Armada estará a cargo del oficial que yo nombrase por piloto mayor, el que a las órdenes del capitán general y de los comandantes generales de los departamentos, ejercerá sus funciones en observancia de lo que previenen estas Ordenanzas». En cada departamento había un jefe de la Armada como comandante de pilotos. El de Cádiz era piloto mayor, y desde el 15 de julio de 1755 era comandante en jefe del Cuerpo -categoría de brigadier o capitán de navío-, con mando de jefe de escuadra. Dependía del director general de la Armada. En Cádiz se enseñaba la navegación desde tiempos muy antiguos. (No olvidemos el Colegio de Pilotos Vizcaínos cuyas ordenanzas confirmaron los por Reyes Católicos  Real Cédula de 18 de marzo de 1500.) El Cuerpo de Pilotos adquirió gran importancia en el siglo XVIII con ocasión de los descubrimientos científicos. Muchos de sus componentes colaboraron con competencia en los trabajos hidrográficos de América. En los tres departamentos marítimos fueron creadas academias del Cuerpo, con tres maestros en cada una de ellas. Sufrieron vicisitudes análogas a las compañías de guardias marinas y en ocasiones los alumnos de pilotos se alojaron en los mismos edificios que aquellos. El ingreso lo efectuaban como meritorios. Los exámenes de fin de carrera se realizaban en los respectivos departamentos, con arreglo a un plan de estudios, uno de los cuales fue proyectado por don Gabriel Císcar. No he podido precisar el primitivo alojamiento de los pilotos de Cádiz. Posiblemente estuvo en el Castillo de la Villa, con la Real Compañía de Guardias Marinas que mandó Jorge Juan en 1751, y al disponerse el traslado del departamento a la Isla de León en 11 de noviembre de 1768, pasaría también la Academia de Pilotos a la «Casa del Sacramento». Al adquirirse por Marina, en 7 de abril de 1775, los terrenos de los que después se llamaría población de San Carlos, en la Isla de León, se instalaron varias dependencias en el edificio destinado a Casa de Intendencia y Contaduría Principal (hoy Escuela de Suboficiales). Uno de los laterales del inmueble se dedicó a cuartel y academia de pilotos. Posteriormente, en 1839, se traslada al nuevo convento levantado en 1801 para la Orden Franciscana y que habían dejado los religiosos al suspenderse su actividad. Había allí instaladas varias dependencias de Marina, entre ellas la Secretaría de la Capitanía General. Las clases para los pilotos se daban en lo que en otro tiempo fue refectorio. Ordinariamente esta academia solía contar con doble número de alumnos que la de Ferrol y la de Cartagena. La academia de Cartagena se alojó en una casa particular del Arco de la Caridad, y por hallarse en ruinas se trasladó, en 1827, a la compañía de guardias marinas, en el antiguo edificio de la Intendencia y hoy de servicios generales. en la Muralla del Mar. La de Ferrol se instaló en La Graña. Al cabo de varios años se pensó trasladarla a la ciudad departamental, no lográndose hasta 1765. La dificultad consistió en no hallarse local adecuado, pues parece que por el elevado coste de los alquileres, los propietarios no deseaban vender sus fincas. Se emplazó, por fin, en el edificio construido en el antiguo Cuartel de Brigadas de Artillería de Marina, en el Campo de San Roque -hoy parque municipal «Eduardo Ballester»-, donde se alojó también la compañía de guardias marinas (Ferrol viejo). (1) Uno de los maestros de esta academia, el teniente de fragata graduado don Dionisio Macarte Díaz, escribió en 1801 unas «Lecciones de Navegación. Principios necesarios a la ciencia del piloto». En 12 de julio de 1783 se había aprobado el sistema de examen de los pilotos particulares que pasaban a servir en la Armada. Por Real Orden de 26 de febrero de 1790 se dictaron normas para el régimen de estudios de las tres academias y para exámenes de los alumnos.
Fragmento de la página http://www.mgar.net/var/pilotos.htm

José M.Blanca Carlier