RESEÑA HISTÓRICA

ESEÑA HISTÓRICA.-El auge material y poblacional que sufrió la Isla de León en la primera mitad del XVIII planteó la necesidad de establecer una forma de gobierno de la ciudad totalmente autónoma. Tras incorporarse a la Corona, junto con el Puerto de Santa María desde 1729, aumentó considerablemente en importancia lo que derivó en un incremento de población. Esta fue una de las razones por las que, poco después, la ciudad contó con representación propia en los cabildos celebrados en Cádiz.

Ante el claro despegue poblacional se considero necesario la creación de un cuerpo capitular propio que controlase todos los asuntos de la naciente Villa. De esta forma y por Real Cédula de Carlos III, el 28 de enero de 1766 se formaba el Ayuntamiento de la Isla de León. La Villa se constituía así oficialmente y se dotaba de jurisdicción civil y criminal, otorgándole al alcalde la obligación de cuidar del gobierno político y económico.

Desde el primer cabildo realizado en la Escribanía de don Álvaro de la Torre Canales se planteó la necesidad de buscar un local para llevar a cabo las reuniones. Así pues, desde la creación de la institución se vió la necesidad de tener un lugar digno para las oficinas necesarias y para las reuniones del Ayuntamiento. En 1769, tres años después, el Supremo Consejo de Castilla enviaba un Real Despacho en el que se ordenaba el establecimiento de las Casas Capitulares y demás oficinas públicas para la Villa Isla de León.

Desde 1773 hasta 1776 se estuvo reflexionando la deliberación sobre la idoneidad de los terrenos para construir el Ayuntamiento. El proyecto de construcción de la Casa Consistorial se fecha en 1776. En 1778 se inician las obras del Ayuntamiento con las labores de desmonte y alisamiento del terreno. Desde sus inicios las obras avanzaron lentamente. La traza primera del edificio es de Torcuato Cayón que muere en 1783 por lo que las obras quedan interrumpidas. Torcuato José Benjumeda será encargado de culminar los diversos proyectos de Cayón en Cádiz por lo que se le hacía muy difícil su traslado a la Isla de León. El Cabildo municipal consideró que el asunto merecía toda la atención por lo que decidió nombrar otro arquitecto por la falta de asistencia de Torcuato Benjumeda. La entrada del nuevo arquitecto, Pedro Ángel de Albisu, supuso cambios en la idea original. En 1883 el proyecto para finalizar las obras se entregan al arquitecto provincial, Amadeo Rodríguez. En 1894 se pueden dar por concluidas construcción del gran edificio municipal. Habían pasado 116 años y aún restaba el proyecto decorativo interior.

El edificio se proyecta como un rectángulo de corte neoclásico. Para salvar el desnivel de las calles laterales colindantes coloca el arquitecto una doble escalinata sobre la que levanta la fachada principal. En planta, las dependencias se sitúan simétricamente a ambos lados de una línea imaginaria situada en mitad de la escalera principal. A sendos lados de ésta se centran dos patios interiores cuadrados. La disposición de habitaciones en torno a los patios fue modificada por Amadeo Rodríguez para dotar al edificio de mayor funcionalidad. Para ello refundió los primitivos cuartos -pequeños y cuadrados- proyectados por Cayón formando salas amplias. La consecuencia de estas modificaciones es que la estructura interna del edificio no se corresponda con la fachada exterior. Consta la Casa Capitular de tres pisos, y entre la planta baja y la primera corre un entresuelo abovedado. Tampoco los pisos guardan relación con la estructura exterior.

En el interior la parte regia ha quedado limitada a las habitaciones que dan a la fachada del primer piso. El resto, modificado, lo ocupan las diversas oficinas municipales. Se accede a través del vestíbulo con escalera imperial de mármol blanco. La decoración mantiene las mismas constantes que el exterior: almohadillado y pilastras corridas de orden monumental. En este caso dan lugar a arquerías ciegas y en los capiteles aparecen relives de leones rampantes. Las arquetas presentan falsa decoración arquitectónica simulando vanos, el central con el escudo de la ciudad. El techo tiene seis claraboyas para iluminación; entre ellas rosetones y guirnaldas florales simulando yeserías. El segundo tramo presenta una balaustrada de mármol a la escalera, sobre ella arquería y techo de casetones de estuco.

En cuanto a la fachada, tuvo que eliminar el arquitecto todo lo añadido hasta la fecha en que se hizo cargo de las obras. Volvió a la primitiva traza de Cayón, pero introduciendo algunas modificaciones que se han mantenido hasta hoy. Se estructura en tres cuerpos sobre pódium. Este presenta almohadillado neoclásico y una celosía. Sobresale a él la doble escalinata proyectada por el arquitecto como reconocimiento de edificio público. Con esto sustituye el anterior basamento del edificio que consistía en una pequeña escalera central con seis arquerías a cada lado. El primer piso mantiene el almohadillado. La parte central la ocupa un atrio de cinco arcos de medio punto con ménsula en la clave. Están separados por pilares adornados con ménsulas rematadas por cabezas de león talladas in situ. A los dos lados del atrio tres ventanas de cornisa recta. Este primer piso es el que presenta mayor profusión decorativa otorgando carácter monumental al edificio.

El segundo cuerpo se decora con pilastras corridas de orden corintio. Entre ellas 11 balcones de dintel curvo para el primer piso y otras tantas ventanas para el segundo. Sobre las ménsulas del primer cuerpo se sustenta el anteproyecto de una balconada corrida a lo largo de los vanos centrales. El mismo balaustre se sucede en cada balcón.

El último cuerpo lo forma una cornisa partida que eleva la altura del edificio en el centro. Se decora con rectángulos de guirnaldas y al centro el reloj sobre el que se sitúa el escudo de la ciudad entre las figuras de la fama y la abundancia.

En el ala derecha del edificio, con cuatro ventanas al exterior, se encuentra la biblioteca que recibe nombre del contralmirante D. Miguel Lobo y Malagamba (nació en San Fernando en 1821 y muere en París en 1876) que a finales del siglo XIX donó sus libros y autógrafos al Ayuntamiento con la condición de que se crease una biblioteca pública. Su legado estaba compuesto por 3.289 libros y una colección de 178 documentos. Este fondo se ha incrementado con sucesivas donaciones hasta llegar a los más de 6.000 volúmenes actuales de temas relacionados con lo militar, medicina, derecho, novelas; documentos históricos desde el siglo XVI y la correspondencia del contralmirante Lobo. Las obras de mayor antiguedad datan de (Basilea, 1549) "Antiquitatum Romanorum" de Dionisio de Halicarnaso o "De Arte Gimnastica. Libri Sex" de Gerónimo Mercuralis (Venecia, 1569)... La biblioteca es pública y de acceso restringido a las estanterias por el valor y antiguedad de los fondos. La sala de lectura ocupa una habitación rectangular dividida en tres tramos por arcos de medio punto rebajados. A lo largo de las paredes de la sala de lectura se encuentran las estanterías de maderas con los volúmenes. Existe un busto de mármol blanco del generoso contralmirante Lobo que fue realizado por el escultor J. Samsó.

La parte central del primer piso lo ocupa el Salón de Plenos o antigua Sala Capitular. Al exterior se corresponde con el balcón corrido. Es otro recinto rectangular de techo plano, decorado con casetones alternados por frisos de motivos florales. Los dinteles de las ventanas, en forma de triángulos, se adornan con relieves de amorcillos y acantos. Además de la profusa decoración de estuco posee una vistosa sillería corrida. En este salón se encuentra el lienzo del "Voto al Patriarca San José" fechado en 1801 y obra del pintor alemán Francisco Xavier Riedmayer. El hecho que dio pie a su creación sucedió en 1800, cuando la Isla de León sufrió una epidemia de peste amarilla procedente de América que asoló la ciudad. Ante la grave situación el Cabildo Municipal y los representantes de la Iglesia imploraron la intercesión de San José. En la sesión del 15 de septiembre de 1800 el Ayuntamiento proclamó el voto a San José nombrándole de nuevo patrono de la Villa.

Estas dos salas -de plenos y biblioteca- están precedidas por antesalas cuadradas. en el ala izquierda del edificio sucede lo mismo con el despacho del alcalde. La antesala de la alcaldía está decorada a gusto del siglo XIX con motivos de inspiración árabe. Hay un zócalo de mosaico y sobre él paños de yesería que recuerdan los rombos de sebka musulmanes. El techo plano representa una estrella de doce puntas que se descompone en dibujos entrelazados de corte nazarí. Pared y techos están pintados con los colores típicos (rojo, azul, verde y dorado).


El Archivo Municipal está dividido en dos salas, una destinada a archivo administrativo y otra a archivo histórico. Recoge fondos municipales desde antes de la creación del Ayuntamiento en 1766. Se ubica en la segunda planta del ala derecha de la Casa Consistorial. En sus fondos se encuentra la historia de la ciudad y puede ser consultados por cualquier ciudadano previamente indentificado. El inventario último data de 1997 y supera las 9.000 unidades de instalación. En estos momentos está a la espera de traslado a un edificio público más moderno y que esté más cerca del ciudadano.

Por último, es necesario decir que hacia mediados del siglo XVIII se formó también la actual plaza del Rey. Aunque en un principio surgió espontáneamente, fue luego planificada y proyectada por Torcuato Cayón -concluidas las edificaciones colindantes- según la corriente oficialista neoclásica. El arquitecto mayor de Cádiz la concibió como un espacio amplio y regular, delimitado por edificios de varias plantas, que permita contemplar la fachada de la Casa Consistorial en la perspectiva adecuada. La plaza del Rey es un espacio acotado en el centro del municipio y de acceso directo al Ayuntamiento. La función cívica y urbana quedan íntimamente ligadas en esta obra.

RESEÑA HISTÓRICA DE LOS SUCESOS OCURRIDOS EN EL DEPARTAMENTO DE CÁDIZ y defensa del arsenal de la Carraca desde el 4 de julio de 1873 en que comenzaron los trastornos en San Fernando y pormenores de lo servicios prestados por la Marina para contribuir a exterminar la insurrección cantonal en Andalucía.

  El libro fue editado el 30 de septiembre de 1873.

Se centra en la ciudad de San Fernando, aunque menciona sucesos acacidos en Cádiz, Puerto Real, Puerto de Sta. Maria, Chiclana y Jerez de la Frontera.La rebelión comenzó en Cádiz el 19 de julio de 1873, el General Rodríguez de Arias era el Jefe del Departamento de San Fernando y el General Pavía era el General que gobernaba  Andalucia.

Nicolas Muiño y Muiño era comisario de Marina. Los incidentes, según el libro tuvieron repercusión  en toda la ciudad, pero principalmente se concentraron en la población de San Carlos, llegando a profanación de tumbas.

Tanto es así que en dicho volumen se describe semejantes hechos en la siguiente forma:

 

“En el panteón ni aun los inanimados restos de los cadáveres se han dejado en reposo. Levantaban la losa del sepulcro en que descansan las cenizas del ilustre General Valdés ,su calavera ha sido agujereada por el aleve arma de unos de esos desalmados,  que tal se debe llamar al que sin conciencia ni religión alguna, osa insultar esas mansiones de reposo.(Cp 13 ,pag34).

La actual Escuela de Ingenieros Navales nació como consecuencia de la creación del Cuerpo de Ingenieros de la Marina (R. O. 24-XII-1770) por Carlos III, quien ordenó (13-VIII-1772) que se habilitase la Academia correspondiente para formar a los futuros componentes de ese cuerpo, que se abrió en El Ferrol. Tras una serie de vicisitudes que, al cabo de bastantes años de docencia, derivaron en el cierre del centro, se volvió a abrir en 1848 en el Arsenal de La Carraca, Cádiz, superadas una serie de negociaciones para contratar ingenieros navales franceses. Es una de las dos Escuelas de la UPM que comenzaron con un carácter militar y hoy es plenamente civil, como años más tarde ocurrió con la de Aeronáuticos. Hoy realiza su labor en un edificio enclavado en la Ciudad Universitaria de Madrid.

 

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