RECUERDOS VASCOS EN SAN FERNANDO

RECUERDOS VASCOS EN SAN FERNANDO (CADIZ)

San Femando de Cádiz, o la llamada- en otros tiempos Isla de León, es hoy una populosa ciudad. Empina su extenso y blanco caserío, con sus torres y casas rematadas con pináculos, sobre un paisaje inconfundible de marismas, esteros y pirámides de sal.

Sobre la ciudad, y debajo de ella, brota la luz en fanales. Una luz de sal, o sea "salada claridad" del verso machadiano que cabrillea o espejea en el río, el mar y los esteros tan múltiples que la circundan dándole un reverbero único. Hacerse presente en ella, es verse rodeado e inundado de luz, y mas, cuando uno asciende por sus calles que se convierten en miradores, en balcones de un amplio paisaje donde pespuntean blancos de cal Cádiz. Puerto Real, Chiclana o el Puerto de Santa María. Sólo algunos días, la bruma que se alza sobre el cielo de la marisma desdibuja en la distancia las grúas de los astilleros de la ciudad gaditana, y aparecen y desaparecen en vuelo rasante e indeciso las gaviotas.

De las profundidades de la memoria y del corazón surgen los recuerdos(¿lecturas juveniles de Rafael Alberti?) como si hubiera conocido de siempre este entorno y estos paisajes. Lo mismo nos ocurrió con Moguer por obra de Juan Ramón Jiménez o Chipiona.

El recuerdo vasco surge en San Lucar de Barrameda, en el Puerto de Santa María, cuyas huellas palaciegas con sus escudos detectó bien Hipólito Sancho. Y claro es aquí, en San Femando.

Ya antes de entrar en San Fernando nos sorprende en ambas direcciones el cartel indicador del puente Zuazo, que otras veces escriben Suazo, de indudables resonancias alavesas. Puente, río y castillo de este nombre, asignado por el Rey. D. Juan II a don Juan Sánchez de Zuazo, de cuyo Consejo formaba parte y que constituyen siempre obligada referencia de historiadores gaditanos, empezando por G. Concepción hasta nuestros días, por su situación estratégica y por los sucesos allí acaecidos en diversas épocas.

Una vez dentro de la ciudad, en la espaciosa y larga calle Real que la atraviesa y se hace brazo que la  une con Cádiz, se dan cita los comercios, casinos y una abigarrada multitud de gente. Es ésta calle al mismo tiempo línea divisoria de las que bajan o suben a la población militar de San Carlos.

Aquí vivieron y fallecieron algunos vascos de nombradía. A mediados de enero de 1759, "estando al presente y hacendado en esta: real Isla de León", nos dirán los documentos, fallecía el donostiarra Santiago de Irisarri, director que fue de la Real Compañía" Guipuzcoana de Caracas en Cádiz. También aquí vivieron y dejaron memoria' de su generosidad D. Manuel de Arriaga y Ana Mª de Arteaga, fundadores del colegio de la Enseñanza y de otras instituciones benéficas. La ciudad agradecida dio sus nombres a dos calles. Algunas horas de férvida investigación pasé en la institución como en el Hospital de San José, con su archivo médico, tan interesante y bien ordenado con toda clase de noticias.

Pero donde mas se perpetúan los recuerdos vascos es en la población militar de San Carlos y en el complejo de las instituciones fundadas por Carlos III. Allá, en la Sala y archivo de la Marina, hemos podido consultar libros de no fácil consulta en otras partes. Tales la Galería biogfica de los Generales de Marina, jefes y personajes notables que figuran en la misma corporación desde 1700 a 1808", de Francisco de Paula Pavía. (III tomos, Madrid, 1873) y Biblioteca marítima española, de Fernández de Navarrete, obra póstuma, dos tomos.

Queremos primero evocar en breve síntesis algunos de los nombres que sentaron plaza en la Escuela Naval como guardias-marina. Después, con una referencia más larga de la extensa obra de Dalmiro de la Valgoma (1). Nombres que aparecen vinculados a la cofradía de los vascos, como hemos podido comprobar, confrontando las diversas listas o índices.

Sea el primero Alava, Ignacio Ma de, nacido en Vitoria el 24 de oct. 1750. Educado en el Seminario de Vergara, su inclinación le condujo a" servir en la Marina, sentando plaza de guardia-marina en el departamento de Cádiz el 24 de junio de 1766. Fallecido en Chiclana en 1817, fue Capitán General de la Armada y sus restos reposan en el Panteón de marinos ilustres.

Ayalde, Tomas de, nacido en Usurbil hacia 1762 sentó plaza de guardia marina el 27 de feb. de 1776. Promovido a la capitanía general del departamento de Cádiz, declarado protector especial del colegio de San Telmo y de las escuelas náuticas, falleció en Cádiz el 3 nov. de 1836. El año 1825 figura como prioste de la cofradía del Stmº Cristo de la Humildad y Paciencia, de los vascos de Cádiz.

Churruca. Cosme Damián de, nacido en Motrico (Guipúzcoa) sentó plaza de guardia-marina en 1776, termina su vida en la batalla de Trafalgar, 1805. Casado con Ruiz de Apodaca, originarios del pueblo alavés de Apodaca. Conocida familia en Cádiz, perteneciente a la Cofradía mentada.

Gaztañeta, Antonio, nació. en Motrico el 11 agosto, 1656 y teniente general, guarda mucha relación con Cádiz y San Fernando. Del mismo apellido, Joseph figura en la cofradía, pero se anota'. "No quiere ser hermano y ha encargado que se le borre de los libros" en fecha 23 de feb., 1811.

Otros de menor relieve son Gastón. Miguel José, del valle del Baztán, 1733; Gardoqui José, de Bilbao y guardia marina en 1775 y figuran Juan y Juan Manuel en 1798 y en 1802, muriendo el último en Cádiz en 1810; Guirior (marqués) nacido en Aoiz de Ugarte (Navarra)- el 21 marzo de 1708. En 1818 figura en la cofradía Miguel del mismo apellido. Hezeta, Bruno de, de Bilbao, nacido el 27 —enero— 1738, sentando plaza de guardia marina en. Cádiz el 22, dic. 1751, así como su hermano Vicente. Henani, Domingo nacido en Andoain (Guipúzcoa) en 1730, comisario de marina en 1763 y después de intendente. Corcuera Hurtado de, Pedro, jefe de escuadra y nacido en Orduña el 4 de enero de 1794 figura en la cofradía de 1814 a 1825, así como Vicente y otro hermano. Olaeta y Allende Solazar, Ignacio nacido en Guemica (Vizcaya) el 27 de agosto. 1773. Salcedo, José Justo, nacido en Portugalete el 17, julio de 1770 y que fue teniente general.

En la obra de Fernandez Navarrete encuentro esta nota curiosa: "Pedro de Arpide, guipuzcoano, piloto de la carrera de Indias. Relación sobre el curso que hacían las ballenas que mataban los vizcaínos en Terranova, y pesca de ellas en las costas de la Florida. Hallábase original en Sevilla, leg. 14 de papeles de la antigua Gobernación de Nueva España y Perú y hay copia en el Departamento Hid-, t. 14 de mss (p. 537, t. 11).

Pero la obra que nos da información sumamente curiosa, como hemos apuntado antes, es la de Dalmiro de la Valgoma. En su Catalogo de pruebas de caballeros aspirantes y en el tomo III, nos encontramos con muchos: José Manuel de Goicoa y Labat (San Sebastián 1757. Figura Bernardo de este apellido en la cofradía en 1834. V. Joaquín de Barcaistegui y de Urbina, de la mentada ciudad, 1754; Anselmo de Gomendio y Castillobeitia, de Oñate. Manuel de Goicoechea y de Almamdoz. San Sebastián, 1758, descendiente de la casa Goicoechea de Astigarraga y capitán de la R. C. G. de Caracas. J. Ventura de Olazabal y Murguía, de Irún, 1758; Vicente M. de Urbiztondo y de Carrera, S. S. 1760; Joaquín de Areizaga, Fuenterrabía, 1759; Joaquín de Mendizábal y Pérez de Isaba. San Sebastian, 1759; José Miguel de Mostí y Arrambide, 1760, de Rentería; José Pascual Viveroy Salaveria. de Pasajes; José Ig° de Astigarraga y de Ugarte. Segura. 1764; los Zuloaga, Yurramendi, Echenique, Yturrigaray. Guruceta, Moyúa y Macarredo. Resusta y Goicoechea, los Irisarri, Dorronsoro, Cincunegui y Alzóla, provenientes, de Tolosa, Vergara, Segura, Hernani, Elgoibar, Regil, etc., etc. forman una montaña de nombres, que exigiría un tratamiento especial al que tenemos que renunciar en estas páginas.

 

Bibliografía: Vascos en Cádiz (Siglo XVII-XVIII)

Autor: José Garmendia Arruebarrena